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25 de enero: la Iglesia celebrará el VII Domingo de la Palabra de Dios e invita a dejarse habitar por Cristo

El próximo domingo 25 de enero, la Iglesia católica celebrará el VII Domingo de la Palabra de Dios, jornada instituida por el papa Francisco en 2019 mediante la carta apostólica Aperuit illis, con el propósito de reafirmar la centralidad de la Sagrada Escritura en la vida, la misión y la espiritualidad del Pueblo de Dios.


La edición de este año se celebrará bajo el lema bíblico “La palabra de Cristo habite en vosotros” (Col 3,16), una expresión que, según el subsidio litúrgico-pastoral publicado por el Dicasterio para la Evangelización, no constituye solo una exhortación moral, sino la propuesta de “una forma nueva de existencia”, en la que la Palabra de Dios toma residencia estable en la vida del creyente, orienta sus pensamientos, sus deseos y su testimonio.


La Palabra de Dios, fuente de esperanza y de comunión


En la presentación del subsidio, monseñor Rino Fisichella, pro-prefecto del Dicasterio para la Evangelización, destaca que este Domingo invita a toda la Iglesia a volver a poner el Evangelio en el centro, recordando que toda renovación auténtica nace de la escucha dócil de la Palabra. Acogerla —señala— significa dejarse acompañar por Cristo, Palabra viva, que sigue hablando hoy y ofreciendo esperanza al corazón humano y a la historia.


El documento subraya también que la Palabra de Dios solo puede ser fuente de esperanza cuando es acogida inseparablemente de la presencia viva de Cristo, y no como un texto aislado. De ahí la importancia de una escucha creyente que conduzca a una relación personal y comunitaria con el Señor.


De manera significativa, la celebración del Domingo de la Palabra de Dios coincide este año con la fiesta de la Conversión de san Pablo, jornada que cierra la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, resaltando así el valor ecuménico de esta iniciativa y el papel de la Palabra como camino de unidad y misión compartida.


Orientaciones litúrgicas y pastorales


El subsidio del Dicasterio recuerda que el lugar privilegiado del encuentro entre la comunidad cristiana y la Palabra de Dios es la celebración eucarística dominical, donde se manifiesta la profunda unidad entre la mesa de la Palabra y la mesa del Cuerpo de Cristo. Entre los signos sugeridos se encuentran la entronización del Evangeliario, el cuidado especial en la proclamación de las lecturas, una homilía centrada en el servicio a la Palabra y, cuando sea oportuno, la entrega de la Biblia a los fieles, como signo del compromiso de continuar su lectura, meditación y anuncio en la vida cotidiana.


Asimismo, se anima a las comunidades a vivir este Domingo no como un hecho aislado, sino como un impulso para promover durante todo el año la formación bíblica, la Lectio divina, la adoración bíblica y otros espacios que favorezcan un encuentro permanente con la Sagrada Escritura.