“el mundo necesita unidad y la reconciliación”

En su catequesis en este año de la fe, el Papa dijo que la iglesia “una”, como confesamos en el credo. Si nos fijamos en la iglesia católica en el mundo, dijo el Santo Padre, hemos encontrado que ella entiende casi 3.000 diócesis repartidos en todos los continentes. Aun así, miles de comunidades católicas forman una unidad-unidad en la fe, esperanza, caridad, en los sacramentos y en el Ministerio.

“Donde estamos, incluso en la parroquia más pequeña en el ángulo más remotas de esta tierra, hay una sola iglesia; n s somos casa, somos una familia, estamos entre hermanos y hermanas. Y esto es un gran regalo de Dios! La iglesia es para todos. Hay una iglesia para los europeos, uno para los africanos, uno para los estadounidenses, uno para los asiáticos, una que vive en Oceanía, pero es el mismo en todas partes”.

Como ejemplo de esta unidad, el Papa citó entonces el Mundial de la juventud día en Rio de Janeiro: “podía oír esa interminable multitud de jóvenes en la playa de Copacabana, habla varios idiomas, si vieron tantas caras con rasgos diferentes, y sin embargo, había una profunda unidad, formaron una sola iglesia”.

Debemos preguntarnos, dijo Francisco, si sentir y vive esta unidad o “privatizada” la iglesia de nuestro grupo, nuestra nación y nuestros amigos. ¿”Cuando oigo sobre los cristianos que sufren en el mundo, yo soy indiferente o sentirlo como si fuera a sufrir un fuera de mi familia? Es importante mirar fuera del recinto, sentirse iglesia, sólo la familia de Dios!”

A veces, el Pontífice señaló, hay malentendidos, tensiones, conflictos y divisiones que daño la iglesia. “Nosotros creamos las interrupciones. Y si nos fijamos en las divisiones que existen entre los cristianos, católicos, ortodoxos, protestantes sienten la fatiga que hacen totalmente visible de esta unidad. Debemos buscar, construir a comunión, nos educan a la comunión, para superar los malentendidos y las divisiones, a partir de la familia, las realidades eclesiales, en el diálogo ecuménico. Nuestro mundo necesita unidad, reconciliación, comunión y la iglesia es la casa de la comunión. Antes de hacer intrigas, un cristiano debe morder su propia lengua.”

La unidad de la iglesia, sin embargo, no es principalmente fruto de nuestro esfuerzo para vivir de acuerdo y solidario; el motor de esta unidad es el Espíritu Santo, que hace que la armonía en la diversidad.

“Así que es importante orar,” concluyó Francisco: “pidámosle al señor que nos hacen cada vez más Unidos y nunca seamos instrumentos de división. Como dices una hermosa oración franciscana, tomamos el amor donde haya odio, perdón donde hay ofensa, Unión donde hay discordia “.

zitfrid

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