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La Iglesia acompañó el proceso de liberación de dos soldados en el municipio de La Macarena (Meta)

El Pbro.Omar Fredy Pabón quien pertenece a la Compañía de Jesús y párroco de esta comunidad parroquial, participó como mediador y testigo humanitario en el proceso, destacando la necesidad de avanzar hacia una paz real y duradera.

Con profundo espíritu humanitario y compromiso por la paz, la Iglesia Católica acompañó el proceso de liberación de los dos soldados que permanecían retenidos en zona rural del municipio de La Macarena, Meta. Los uniformados, identificados como Ángel González Garcés y Édgar Mina Carabalí, fueron entregados en la tarde del 4 de noviembre a funcionarios de la Defensoría del Pueblo del Caquetá, entidad que recibió oficialmente a los militares según consta en el acta de entrega.

El padre Omar Fredy Pabón, sacerdote de la Compañía de Jesús (Jesuita) y párroco de la Parroquia Nuestra Señora de La Macarena, acompañó el proceso de mediación y entrega, en coordinación con las comunidades locales y los organismos humanitarios.

En su testimonio, el sacerdote explicó que “la fotografía que circuló inicialmente tenía el propósito de dar fe del buen estado físico en que se encontraban los soldados; sin embargo, al ser difundida sin contexto, dio lugar a múltiples interpretaciones erróneas”.

El padre Pabón detalló además que “la complejidad de la situación exigió que los distintos organismos participantes escucharan primero el sentir de las comunidades. Finalmente, fue la Defensoría del Pueblo, en sus buenos oficios, la que concretó la entrega de los jóvenes militares”.

Durante el acompañamiento pastoral, el sacerdote relató que los soldados “estuvieron al cuidado de la guardia ambiental y campesina, quienes les brindaron un trato respetuoso. Como párroco, fui invitado por las comunidades a colaborar en la búsqueda de una solución pacífica, permaneciendo con ellos hasta que se garantizara una entrega segura a un ente humanitario”.

En su reflexión final, el padre jesuita señaló:

“En este episodio se repite la historia de comunidades que no sienten confianza en el Estado y viven vulnerables frente a las dinámicas de los grupos armados. Jóvenes puestos en medio de tensiones históricas, un país que consume noticias a medias y genera estigmatización. Necesitamos que las mesas de diálogo avancen con hechos concretos. Esta tierra merece la paz.”

Con este acompañamiento, la Iglesia Católica reafirma su compromiso con la defensa de la vida, la reconciliación y la construcción de paz, caminando junto a las comunidades más afectadas por el conflicto y promoviendo siempre caminos de diálogo y esperanza.