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La Iglesia, fundada sobre los Apóstoles y al servicio del Pueblo de Dios: catequesis del Papa León XIV

En el marco de la Audiencia General de este miércoles, el Papa León XIV continuó su ciclo de catequesis sobre los documentos del Concilio Vaticano II, profundizando en la Constitución dogmática Lumen gentium, centrando su reflexión en la dimensión jerárquica de la Iglesia.

El Santo Padre explicó que la Iglesia tiene su fundamento en los apóstoles, elegidos por Cristo como “columnas vivas” de su Cuerpo místico. Esta base apostólica no solo da origen a la Iglesia, sino que garantiza su continuidad a través del tiempo mediante la sucesión apostólica, por la cual los obispos, presbíteros y diáconos continúan la misión de enseñar, santificar y guiar al Pueblo de Dios.

En su enseñanza, el Pontífice subrayó que la estructura jerárquica de la Iglesia no es una simple organización humana, sino una institución querida por Dios para asegurar la unidad, la misión y la santificación de todos los fieles. En este sentido, recordó que el ministerio ordenado participa de manera especial en el sacerdocio de Cristo, diferenciándose del sacerdocio común de los fieles, pero estando ambos profundamente relacionados.

Asimismo, el Papa destacó que el capítulo III de Lumen gentium desarrolla esta realidad jerárquica, poniendo especial atención en el episcopado, seguido del presbiterado y el diaconado, como grados del único sacramento del Orden. Esta estructura, afirmó, está al servicio del Pueblo de Dios y orientada a conducir a todos hacia la salvación.

El Santo Padre también insistió en el carácter de servicio del ministerio eclesial, recordando que la autoridad en la Iglesia debe entenderse como una “diaconía”, es decir, un servicio inspirado en la caridad de Cristo. En esta línea, evocó la enseñanza de Pablo VI, quien describía la jerarquía como una realidad nacida del amor de Cristo para custodiar y transmitir fielmente el tesoro de la fe.

Finalmente, el Papa León XIV invitó a los fieles a orar por la Iglesia, para que el Señor suscite ministros llenos de celo apostólico, comprometidos con el servicio al Pueblo de Dios y valientes en la misión evangelizadora en todo el mundo.

Con esta catequesis, el Santo Padre reafirma la belleza y profundidad de la Iglesia como comunidad fundada en Cristo, guiada por el Espíritu Santo y sostenida por el servicio fiel de sus ministros ordenados.