Papa Francisco llama por sorpresa a niño ciego que le escribió contándole su sueño

El Papa Francisco sorprendió con una llamada telefónica a Marco Rega, un niño ciego de 12 años de edad que le escribió desde Turín (Italia) en el mes de enero, en una carta en la que le dijo que tiene el sueño de conocerlo en persona.

Según informa el diario italiano La Stampa, en la carta enviada por Marco al Santo Padre, el pequeño le cuenta al Pontífice que es “un niño prematuro, nacido de 27 semanas y con 600 gramos de peso. Estuve en el hospital durante seis meses antes de poder volver a casa con mamá y papá”.

“El oxígeno que me permitió permanecer con vida me provocó que se desprendiera la retina y, pese a las operaciones cuando todavía estaba en el hospital, no se pudo resolver mi problema y quedé ciego de ambos ojos”, indicó Marco.

En la carta, el niño que asiste a la escuela Dante Alighieri Kennedy en Turín, le dijo al Papa que es un apasionado por la música, que le gusta rezar y que vive con mucha confianza pese a su discapacidad.

“Cada domingo escucho la transmisión desde la Plaza de San Pedro y tengo un gran deseo de conocerte en persona”, aseguró Marco en su misiva.


Marco Rega y sus padre. Foto: La Stampa

Angela Pareti, madre de Marco, contó que todos se sorprendieron en casa el miércoles 22 de abril, cuando llamó el Papa y ella contestó el teléfono.

“El teléfono mostraba en la pantalla que el número que llamaba era ‘anónimo’ y, por un segundo, estuve tentada a no contestar aunque al final respondí la llamada. Escuché una voz extranjera que, después de un brevísimo instante, me dijo que me iba a pasar al Papa. Pensé que era una broma”, contó Angela.

El Santo Padre agradeció la misiva y la madre de Marco comentó que la llamada “no era una broma porque, ya que mientras (el Papa) hablaba con Marco, lo felicitó por cómo había escrito la carta y citaba partes que solo nosotros y él podíamos conocer. Fue emocionante”.

Angela también dijo a La Stampa que “Marco estaba muy emocionado y muy feliz, conmovido. El Papa Francisco nos ha hecho realmente un gran y bello regalo”.

La carta del pequeño Marco terminaba así: “Tengo buena memoria y al escucharte rezar he aprendido las oraciones en latín y las rezo con frecuencia antes de dormir. Espero que puedas leer mi carta y que puedas cumplir mi sueño”.