Papa León XIV destaca la liturgia como corazón vivo del misterio de la Iglesia en la Audiencia General
En la Audiencia General de este miércoles, el Papa León XIV inició una nueva serie de catequesis dedicada a los documentos del Concilio Vaticano II, comenzando con la Constitución Sacrosanctum Concilium, centrada en la sagrada liturgia y su papel esencial en la vida de la Iglesia.
Ante miles de fieles reunidos, el Santo Padre explicó que los Padres conciliares no buscaron únicamente una reforma de los ritos, sino conducir a toda la Iglesia a profundizar en el misterio de Cristo, fuente y centro de la vida cristiana. “La liturgia toca el corazón mismo de este misterio”, afirmó el Pontífice, recordando que en ella se hace presente la obra de la redención y la Iglesia recibe continuamente la vida de Cristo.
El Papa señaló que el misterio cristiano encuentra su culmen en el acontecimiento pascual: la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, realidad que se hace sacramentalmente presente en cada celebración litúrgica. De esta manera, la comunidad creyente participa activamente del misterio de salvación y es configurada como Cuerpo de Cristo.
Durante su catequesis, León XIV recordó que Cristo permanece presente en la Palabra proclamada, en los sacramentos, en los ministros ordenados, en la asamblea reunida y, de manera suprema, en la Eucaristía. Citando a san Agustín, destacó que la Iglesia, al recibir el Cuerpo del Señor, “se convierte en lo que recibe”, siendo edificada como templo santo y pueblo de Dios.
Asimismo, el Pontífice subrayó que la liturgia es “la cumbre y la fuente” de toda la vida eclesial, tal como lo expresa el Concilio Vaticano II. Toda acción pastoral, evangelizadora y caritativa de la Iglesia converge hacia ella y, al mismo tiempo, recibe de la liturgia la fuerza para continuar la misión.
El Santo Padre insistió también en que la participación litúrgica debe transformar la vida cotidiana de los fieles, convirtiéndose en una experiencia concreta de fe vivida en el amor, el servicio y la comunión. “La liturgia celebrada debe traducirse en vida”, expresó, invitando a los cristianos a hacer de su existencia un verdadero “sacrificio vivo, santo y agradable a Dios”.
Finalmente, el Papa León XIV recordó que la liturgia forma una comunidad abierta y acogedora, signo de unidad para toda la humanidad. Citando al Papa Francisco, afirmó que todos están invitados al banquete del Cordero y exhortó a los fieles a dejarse moldear interiormente por los signos, los gestos y la presencia viva de Cristo en cada celebración litúrgica.
Con esta nueva serie de catequesis, el Santo Padre continuará profundizando en las riquezas espirituales y pastorales de la liturgia como fuente permanente de renovación para la Iglesia y para el mundo.

