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Audiencia General del Papa León XIV: La Iglesia, Pueblo de Dios llamado a la unidad y a la misión


En la Audiencia General celebrada este miércoles, el Papa León XIV continuó su ciclo de catequesis dedicado a los documentos del Concilio Vaticano II, deteniéndose esta vez en el capítulo segundo de la Constitución dogmática Lumen gentium, que presenta a la Iglesia como Pueblo de Dios.

Durante su reflexión, el Santo Padre recordó que el plan de salvación de Dios se desarrolla en la historia mediante la elección de un pueblo. Desde el llamado a Abraham y la promesa de una descendencia numerosa, Dios acompañó y guio a su pueblo, estableciendo con él una alianza y preparándolo para la plenitud de la revelación que se manifestaría en Cristo.

El Pontífice explicó que el Concilio enseña que todas estas promesas encuentran su cumplimiento en Jesucristo, quien, mediante el don de su Cuerpo y su Sangre, reúne de manera definitiva a un pueblo nuevo formado por personas de todas las naciones. Este pueblo, unificado por la fe en Cristo y animado por el Espíritu Santo, es la Iglesia.

Según la enseñanza conciliar, la Iglesia no es un pueblo definido por una lengua, cultura o etnia, sino por la fe en Jesucristo. Por ello, el Papa destacó que lo más importante en la vida cristiana no son los títulos o méritos, sino ser hijos e hijas de Dios por la gracia, injertados en Cristo y llamados a vivir como hermanos.

En este sentido, la ley fundamental que anima la vida del Pueblo de Dios es el amor, el mismo amor recibido y vivido por Jesús. Su meta es el Reino de Dios, hacia el cual la Iglesia camina junto a toda la humanidad.

El Papa León XIV subrayó además que la Iglesia no puede encerrarse en sí misma, sino que está abierta a todos. El Concilio recuerda que todos los hombres están llamados a formar parte del nuevo Pueblo de Dios, por lo que la misión de la Iglesia es anunciar el Evangelio a todas las personas y en todos los lugares.

Asimismo, destacó que incluso quienes aún no han recibido el Evangelio están orientados, de alguna manera, hacia el Pueblo de Dios. Por ello, cada cristiano está llamado a dar testimonio del Evangelio en los ambientes donde vive y trabaja.

Finalmente, el Santo Padre señaló que la Iglesia manifiesta su catolicidad acogiendo las riquezas de las diversas culturas y ofreciéndoles la novedad del Evangelio, que purifica y eleva todo lo auténticamente humano.

En un mundo marcado por conflictos y divisiones, el Papa afirmó que es un signo de esperanza saber que la Iglesia es un pueblo donde conviven mujeres y hombres de distintas naciones, lenguas y culturas, unidos por la fe en Cristo. Esta realidad se convierte en una profecía de la unidad y de la paz a la que Dios llama a toda la humanidad.

De esta manera, el Santo Padre invitó a los fieles a redescubrir su pertenencia al Pueblo de Dios y a vivir con alegría la misión de anunciar el Evangelio, siendo signos de unidad, comunión y esperanza para el mundo.