El Papa llama a redescubrir la sacralidad de la tierra: “También es la casa de Dios”

El Papa Francisco hizo un llamado a “redescubrir el sentido sagrado del respeto a la tierra, para que no sea únicamente nuestra casa, sino también la casa de Dios”.

El Santo Padre se expresó así durante la Audiencia General de este miércoles 22 de abril en la Biblioteca del Palacio Apostólico del Vaticano, en la que pronunció una catequesis especial en el contexto de la Jornada Mundial de la Tierra.

Para el Pontífice, de esa concepción de la tierra como “casa de Dios”, se concluye “en nosotros la conciencia de estar en una tierra sagrada”.

Con motivo de esta Jornada Mundial, el Papa animó a aprovechar la oportunidad de “renovar nuestro compromiso para amar nuestra casa común y cuidarla a ella y a los miembros más débiles de nuestra familia”.

“Como la trágica pandemia de coronavirus nos está demostrando, sólo si estamos juntos, y haciéndonos cargo de los más frágiles, podemos vencer los desafíos globales”, señaló.

Explicó que “vivimos en la casa común como una única familia humana y en la biodiversidad con las demás criaturas de Dios. Como imagen de Dios, estamos llamados a cuidar y respetar todas las criaturas y a nutrirnos de amor y compasión por nuestros hermanos y hermanas, especialmente los más débiles, a imitación del amor de Dios por nosotros, manifestado en su Hijo Jesús”.

Asimismo, lamentó que “a causa del egoísmo, hemos abandonado nuestra responsabilidad de custodios y administradores de la tierra”.

Denunció que “la hemos contaminado y depredado, poniendo en peligro nuestra misma vida. Por ello, se han formado varios movimientos internacionales y locales para despertar las conciencias. Aprecio sinceramente estas iniciativas, y todavía será necesario que nuestros hijos bajen al camino para enseñarnos aquello que es obvio, es decir, que no hay futuro para nosotros si destruimos el medio ambiente que nos sostiene”.

“Hemos fallado en la custodia de la tierra, nuestra casa-jardín, en la custodia de nuestros hermanos. Hemos pecado contra la tierra, contra nuestro prójimo y, en definitiva, contra el Creador, el Padre bueno que provee para todos y que quiere que vivíamos juntos en comunión y en prosperidad”.

“¿Y cómo reacciona la Tierra?”, continuó el Pontífice. “Hay un dicho español, que es muy claro, al respecto y dice así: ‘Dios perdona siempre, nosotros, los hombres algunas veces perdonamos, otras no; la tierra no perdona nunca’. La Tierra no perdona, si nosotros hemos deteriorado la Tierra, la respuesta será muy contundente”.

En ese sentido, el Papa Francisco se preguntó: “¿Cómo podemos restaurar una relación armoniosa con la tierra y con el resto de la humanidad? Necesitamos un nuevo modo de mirar a nuestra casa común. No es un depósito de recursos que explotar. Para nosotros, creyentes, el mundo natural es el ‘Evangelio de la Creación’”.

Ese Evangelio de la Creación al que se refirió el Papa “expresa el poder creador de Dios a la hora de construir la vida humana y de hacer que el mundo exista junto con lo que contiene para apoyar a la humanidad”.

Insistió, además, en que “es necesaria una conversión ecológica que se exprese por medio de acciones concretas. Como familia única e interdependiente, necesitamos un plan compartido para desmantelar las amenazas contra nuestra casa común”.

Por último, hizo hincapié en que “somos conscientes de la importancia de colaborar como comunidad internacional para la protección de nuestra casa común”.