NOVENA A LA VIRGEN DEL CARMEN 2015

Primer dia

 

Saludo.

Bienvenidos/as, a este encuentro de comunidad, que se congrega en torno al amor de Dios, que se manifestó en plenitud en el misterio de la encarnación, al hacerse hombre, en las entrañas de la Virgen María. Nos congregamos para dar inicio a la novena en honor a la Santísima Virgen María en la advocación de “Nuestra Señora del Monte Carmelo” meditando y reflexionando desde la Palabra de Dios y la tradición de la Iglesia; lo que significa la oración de:  “Dios te Salve Reina y Madre” en nuestra vida de fe, vida de comunidad parroquial y diocesana, como discipulado y seguimiento del Hijo de Dios, en la construcción de comunidades reconciliadas y reconciliadoras, para alcanzar la paz tan añorada por los Colombianos y de manera especial, por quienes peregrinamos en esta porción del Pueblo de Dios. Digámosle a nuestra madre del cielo: “Dios te salve reina y madre”.

 

 

Iluminación Bíblica:

Apocalipsis 12, 1 – 2. 5

“Una gran señal apareció en el cielo: una mujer revestida de sol, la luna bajo los pies y en la cabeza una corona con doce estrellas. Estaba en cinta y gritaba de dolo en el trance de parto. Dio a luz a un hijo varón, que ha de apacentar a todas las naciones con vara de hierro. El hijo fue arrebatado hacia Dios y hacia su trono”.

Palabra de Dios

 

6. Reflexión

 

La Virgen María, es la llena de gracia ante el amor misericordioso de Dios. Es la nueva morada a la que Dios baja por pura iniciativa de  su amor y de su misericordia para encontrarse definitivamente con su pueblo, para ser “Dios con nosotros”. Así al iniciar este primer día de la novena a la Santísima Virgen María, en la advocación del monte del Carmelo, en el que a lo largo de estos nueve días iremos a meditar, lo que significa para los cristianos católicos, la oración de la salve; adentrémonos en el misterio pascual de Cristo, a donde llegamos todos quienes nos acogemos bajo el cuidado maternal de la Santísima virgen María.

La primera frase de la oración, con la que finalizamos piadosamente el rezo del santo rosario dice: “Dios te salve reina y madre”. Dios te salve; es un saludo con el que nos dirigimos a nuestra madre; que nos remite como sus hijos, al saludo que Dios hace a María a través del ángel Gabriel, quien como mensajero de Dios, le hace sentir el gozo al decirle que ha sido llena del amor de Dios. Saludar a María con “Dios te salve” es contemplar maravillados la complacencia de Dios en la humanidad, en la persona de la agraciada ante Él. Es participar del júbilo, del asombro, al reconocer en el misterio de la encarnación, la escucha a María que nos conduce al seguimiento de su Hijo Jesucristo, el Hijo de Dios.

Reina y Madre: dos títulos dados a la virgen María en virtud de su Hijo resucitado y glorificado por  el Padre:

Es reina en cuanto que como cristianos, superamos la oscuridad de la pasión y nos adentramos fijamente en la gloria de Cristo, en su resurrección y su ascensión. Al contemplar a Cristo resucitado,  revivimos la alegría y el gozo que experimentó María, en la nueva vida del Hijo glorificado. Gloria que con la ascensión pone a Cristo a la derecha del Padre; haciendo que María su madre, participe de la misma gloria al ser asunta al cielo. Allí ella es coronada de gloria, para resplandecer  como reina de todo lo creado.

Es Madre,  porque ella es  la madre del Hijo de Dios; porque fue hallada llena del amor de Dios y su maternidad es para con nosotros. Ella es  madre de todos y cada uno de los cristianos, más aún podemos decir que es madre de todos y cada uno de los hombres. Por ser la madre del Mesías el Hijo de Dios, es la hija predilecta del Padre y Sagrario del Espíritu Santo;  para que como Madre sea  instrumento de salvación, como propiedad de Dios en favor de los hombres en el Plan de Salvación. Como madre intercede por los hombres y los orienta como sus hijos, a un encuentro y seguimiento pleno de Cristo el Hijo de Dios al decirnos: “hagan lo que Él les diga”.  Coronada por  “doce estrellas” es madre de todo el Pueblo de Dios (la Iglesia), que asume la misión de conducir a todos sus hijos a la salvación.

María la llena de gracia, la reina y madre, nos conduzca a su Hijo Jesucristo y nos anime a seguirlo, a quienes participamos de la novena en su honor, danos la fuerza y la alegría para responder como hijos que peregrinamos en esta porción del Pueblo de Dios, con nuestro testimonio  para construir una sociedad que trabaje por la reconciliación y la paz.

 

 

8. Oración comunitaria.

Presentémosle  al Señor nuestras suplicas, para que seamos colmados del Amor del Padre, manifestado en su Hijo Jesucristo por el Espíritu Santo y digámosle por intercesión de quien es “Reina y Madre”.

Respuesta: Escúchanos Señor.

  • Por la Iglesia, que teniendo a la Santísima Virgen María, como modelo, de su tarea maternal para con sus fieles, anuncie con valentía el evangelio, que es fundamento de la paz y la reconciliación, oremos.
  • Por nuestra comunidad Diocesana y Parroquial, para que perseverando en la fe, no nos cansemos con  nuestra vida de divulgar la importancia que tiene el rezo del santo Rosario en familia, que nos ayuda a vivir en la unidad, para construir comunidades reconciliadas y reconciliadoras que le apuestan a la paz, cimentada en la reconciliación, oremos.
  • Por quienes nos congregamos como familia, para vivir la experiencia del amor de Dios y el cuidado maternal de María; rezando esta novena, nos sintamos hijos agradecidos, a nuestra reina del cielo, respondiendo con generosidad y responsabilidad al amor, para tejer relaciones de reconciliación para alcanzar la paz, oremos.

Oración Conclusiva.

Padre, acoge  con bondad nuestras suplicas, para que recordando a la reina y madre del cielo, podamos dedicarnos dignamente al servicio; de nuestro discipulado al Seguir a tu Hijo Jesucristo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y eres Dios por los siglos de los siglos. Amen.

 

9. Compromiso.

Enséñale, a un niño la oración del “Dios te salve reina y madre”.

Por: Padre. Florentino Copete.

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