Papa León XIV: “La Iglesia está llamada a escuchar y servir al mundo de nuestro tiempo”
En la Audiencia General, el Santo Padre inició una nueva reflexión sobre la Constitución pastoral Gaudium et spes del Concilio Vaticano II, invitando a la Iglesia a escuchar con el corazón, discernir los signos de los tiempos y comprometerse con las realidades de la humanidad.
Ciudad del Vaticano. En la Audiencia General de este miércoles, el Papa León XIV inició un nuevo ciclo de catequesis dedicado a los documentos del Concilio Vaticano II, centrando su reflexión en la Constitución pastoral Gaudium et spes, bajo el tema: “La Iglesia en escucha y al servicio del mundo”.
Al comenzar su reflexión, el Santo Padre recordó que Gaudium et spes aborda una cuestión fundamental para la vida y misión de la Iglesia: su relación con el mundo contemporáneo. En este contexto, retomó las palabras de san Juan XXIII durante la apertura del Concilio Vaticano II, quien llamó a no dejarse llevar por una mirada pesimista sobre la realidad, sino a reconocer que, incluso en medio de las dificultades de la historia, la Providencia de Dios continúa actuando.
El Papa destacó que Gaudium et spes manifiesta una dimensión esencial de la Iglesia: su índole pastoral. Esta no nace de un optimismo ingenuo frente a las circunstancias del mundo, sino de la fidelidad a Cristo, quien quiso compartir plenamente la vida humana. Por ello, recordó una de las expresiones más significativas de la Constitución conciliar: la Iglesia hace suyos “los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren”.
Desde esta perspectiva, León XIV señaló que los cristianos no pueden permanecer indiferentes o como simples espectadores ante las realidades que afectan a las personas y a las comunidades. Por el contrario, están llamados a escuchar con el corazón, dejarse interpelar e involucrarse, especialmente frente a situaciones de injusticia, discriminación y violencia.
El Pontífice subrayó que esta cercanía con la humanidad permite también profundizar en la comprensión de los acontecimientos y de la propia Revelación. En este sentido, recordó el llamado del Concilio Vaticano II a “escrutar a fondo los signos de la época e interpretarlos a la luz del Evangelio”.
Una Iglesia que sirve y acompaña
Durante su catequesis, el Papa León XIV insistió en que la misión de la Iglesia no está orientada hacia intereses terrenos, sino que busca continuar la obra de Cristo, quien vino al mundo “para dar testimonio de la verdad, para salvar y no para juzgar, para servir y no para ser servido”.
Esta misión adquiere una especial importancia en la cercanía con los pobres y quienes sufren. El Santo Padre recordó que la opción por los pobres no constituye solamente una preocupación social, sino que tiene una profunda dimensión teológica, porque en ellos la Iglesia está llamada a descubrir el rostro de Cristo, escucharlos, acompañarlos y reconocer la sabiduría que Dios comunica a través de ellos.
Asimismo, León XIV invitó a reconocer las contradicciones presentes en el mundo contemporáneo. Entre ellas señaló los grandes avances científicos y tecnológicos que no siempre están al servicio de toda la humanidad; el crecimiento de las riquezas y posibilidades económicas mientras millones de personas continúan padeciendo hambre y miseria; la preocupación por el futuro del planeta junto con estilos de vida marcados por el consumo egoísta; y la persistencia de la guerra como una falsa respuesta frente al desafío de construir la paz.
Ante estas realidades, el Papa recordó que la Iglesia está llamada a servir al ser humano, acogiendo sus preguntas más profundas, sus esperanzas y sus anhelos, y señalando en Jesucristo “la clave, el centro y el fin de toda la historia humana”.
Una Iglesia cercana, humilde y misericordiosa
Finalmente, el Santo Padre presentó la kenosis de Cristo —su abajamiento y entrega por amor— como un camino para toda la Iglesia. Así como Cristo se despojó de sí mismo y asumió la condición de servidor, también la Iglesia, en todos sus niveles y en cada época, está llamada a vivir una entrega humilde y misericordiosa al servicio de la humanidad.
El Papa León XIV concluyó su catequesis con una invitación a hacer del gozo y la esperanza —Gaudium et spes— los rasgos distintivos de una Iglesia que anuncia y testimonia el Evangelio, acercándose con misericordia a las mujeres y hombres de nuestro tiempo.
Esta reflexión constituye una invitación a toda la comunidad eclesial a renovar su compromiso con la realidad, escuchar los signos de los tiempos desde la luz del Evangelio y caminar junto a quienes más necesitan cercanía, esperanza y solidaridad.
“Gaudium et spes”: alegría y esperanza para una Iglesia que escucha, acompaña y sirve.
