Papa León XIV: “Que las religiones sean fermento de unidad en un mundo fragmentado”
Ciudad del Vaticano, octubre de 2025. En el marco del 60º aniversario de la declaración Nostra Aetate, el Papa León XIV dedica su intención de oración de este mes a la colaboración entre las distintas tradiciones religiosas, con un llamado claro y urgente: que la fe no se convierta en causa de división, sino en un verdadero puente de fraternidad.
En el Video del Papa de octubre, el Santo Padre invita a todos los creyentes —cristianos y no cristianos— a ser “levadura de unidad en un mundo fragmentado”. Con palabras llenas de esperanza, recuerda que la oración y el compromiso cotidiano son los caminos concretos para vivir la fraternidad: “Oremos para que los creyentes de las distintas tradiciones religiosas trabajen juntos en la defensa y promoción de la paz, la justicia y la fraternidad humana”.
El mensaje insiste en que el diálogo interreligioso no puede limitarse solo a encuentros entre líderes, sino que debe florecer en la vida diaria: en la familia, en la comunidad, en el servicio solidario y en los gestos de respeto mutuo. “No armas o muros, sino puentes y profecía”, exhorta el Papa, recordando que la religión no debe usarse para la confrontación, sino para construir paz.
El video presenta ejemplos históricos y actuales que inspiran este compromiso: desde el encuentro de Asís en 1986, la firma del Documento sobre la Fraternidad Humana en 2019, hasta las más recientes iniciativas locales en Singapur y con el Movimiento de los Focolares, que promueven cercanía, cooperación y cuidado de la creación.
La intención de octubre cobra un significado especial al celebrarse seis décadas de Nostra Aetate, el documento conciliar que abrió las puertas al diálogo, al respeto y a la colaboración con otras religiones. Su vigencia recuerda que el mundo necesita creyentes que, desde su fe, ofrezcan respuestas concretas frente al hambre, la pobreza, la crisis ambiental y la violencia.
En este contexto, el Papa León XIV nos anima a vivir como artesanos de paz, capaces de reconocer la dignidad de cada persona y trabajar por el bien común junto a hermanos y hermanas de diferentes confesiones. Un camino que no solo se anuncia en las grandes cumbres, sino que se construye día a día en la oración, en la escucha, en la colaboración y en la vida compartida.
Al comenzar el Año Santo 2025, esta intención de oración adquiere un valor especial, pues nos recuerda que la indulgencia jubilar se recibe rezando por las intenciones del Papa. De esta manera, la Iglesia entera es llamada a hacer de la oración un puente de fraternidad que ayude a sanar las heridas de un mundo dividido.
